Reacciones a la Ley penal juvenil

Esta es de parte de los jóvenes Humanistas, dice asi:
Es injusto culpar y sancionar a los jóvenes por estas conductas cuando los sometemos a un mundo violento. Mientras no se tenga acceso a los derechos humanos esenciales: educación, salud, vivienda, medio ambiente libre de contaminación, entre otros, no podemos creer que los problemas se solucionarán encarcelando a los jóvenes que cometen delitos. Si así fuera, luego habría que rebajar la edad de responsabilidad penal un par de años más, o aumentar aun más las penas. ¿Dónde está el límite? ¿Empezaremos a encerrar a niños de 7 o 8 años? ¿Volveremos a imponer la pena de muerte?
La misma UNICEF ha sostenido que la nueva ley atenta contra los Derechos del Niño con las penas que establece.
Si la educación pública de por sí actualmente es de mala calidad, ¿qué podemos esperar de la educación que recibirán los jóvenes dentro de los recintos carcelarios?
Si las condiciones de vivienda en Chile son mínimas y denigrantes ¿Cómo vivirán los chicos en estas cárceles? ¿Qué posibilidades de rehabilitación tiene alguien en esas condiciones?
Cuando las reglas del juego son violentas, también lo serán las conductas de quienes en él participan. Si el sistema económico es violento al no asegurar condiciones básicas de vida; si el sistema político es violento al no permitir la participación de todos los ciudadanos en él; si nuestra cultura es violenta con su exitismo, intolerancia y discriminación; de este mismo modo será violenta la forma de actuar de todos aquellos que nos encontramos insertados en este sistema.
La necesidad urgente no es aplicar la regla de Tolerancia Cero, sino ofrecerles mejores condiciones de vida a los jóvenes. Presentarles la posibilidad de un futuro mejor, de desarrollarse plenamente, de encontrar el sentido de sus vidas.
Reprimiendo no se logrará nada, ¡nada cambiará!. Las cosas cambiarán cuando se cambie el sistema violento en que vivimos, pensado en el “ser humano” y adecuado para su pleno desarrollo personal y social.
Señora Presidenta, queremos dejar explícito nuestro malestar, nuestro disgusto como jóvenes, aseguramos que no cambiará la forma en la que se está llevando el futuro de los jóvenes de nuestro país y cómo se está conduciendo el país, cómo se está legislando en este país para nosotros. Los jóvenes no tenemos cabida en este modelo y mientras no se comprenda con seriedad y responsabilidad la situación de fondo y no se de una verdadera salida a estos problemas, jamás aceptaremos una ley que desintegre aún más a los jóvenes.
Es injusto culpar y sancionar a los jóvenes por estas conductas cuando los sometemos a un mundo violento. Mientras no se tenga acceso a los derechos humanos esenciales: educación, salud, vivienda, medio ambiente libre de contaminación, entre otros, no podemos creer que los problemas se solucionarán encarcelando a los jóvenes que cometen delitos. Si así fuera, luego habría que rebajar la edad de responsabilidad penal un par de años más, o aumentar aun más las penas. ¿Dónde está el límite? ¿Empezaremos a encerrar a niños de 7 o 8 años? ¿Volveremos a imponer la pena de muerte?
La misma UNICEF ha sostenido que la nueva ley atenta contra los Derechos del Niño con las penas que establece.
Si la educación pública de por sí actualmente es de mala calidad, ¿qué podemos esperar de la educación que recibirán los jóvenes dentro de los recintos carcelarios?
Si las condiciones de vivienda en Chile son mínimas y denigrantes ¿Cómo vivirán los chicos en estas cárceles? ¿Qué posibilidades de rehabilitación tiene alguien en esas condiciones?
Cuando las reglas del juego son violentas, también lo serán las conductas de quienes en él participan. Si el sistema económico es violento al no asegurar condiciones básicas de vida; si el sistema político es violento al no permitir la participación de todos los ciudadanos en él; si nuestra cultura es violenta con su exitismo, intolerancia y discriminación; de este mismo modo será violenta la forma de actuar de todos aquellos que nos encontramos insertados en este sistema.
La necesidad urgente no es aplicar la regla de Tolerancia Cero, sino ofrecerles mejores condiciones de vida a los jóvenes. Presentarles la posibilidad de un futuro mejor, de desarrollarse plenamente, de encontrar el sentido de sus vidas.
Reprimiendo no se logrará nada, ¡nada cambiará!. Las cosas cambiarán cuando se cambie el sistema violento en que vivimos, pensado en el “ser humano” y adecuado para su pleno desarrollo personal y social.
Señora Presidenta, queremos dejar explícito nuestro malestar, nuestro disgusto como jóvenes, aseguramos que no cambiará la forma en la que se está llevando el futuro de los jóvenes de nuestro país y cómo se está conduciendo el país, cómo se está legislando en este país para nosotros. Los jóvenes no tenemos cabida en este modelo y mientras no se comprenda con seriedad y responsabilidad la situación de fondo y no se de una verdadera salida a estos problemas, jamás aceptaremos una ley que desintegre aún más a los jóvenes.
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